miércoles, 23 de enero de 2019



Se ha descubierto que el bebé llora para comer no porque sea su forma de comunicar que tiene hambre, sino porque percibe dolor en su estomaguito.  Al poner el  alimento en su boca y hacerlo llegar a su estómago el dolor cesa y el bienestar vuelve.

            El dolor en el cuerpo es indicador de que algo está mal;  puede ser desde un pequeño golpe o la picadura de un animal, hasta la pérdida de un miembro, como en el caso de un ataque de tiburón o la explosión de una granada.

            Ignorar el dolor no es sabio ni inteligente.
            A través del aprendizaje (cultura, religión, etc.) podemos guiar mal a nuestro cuerpo o a nuestra alma, haciéndoles daño.  Debido a la ignorancia o al miedo tendemos a escoger las soluciones fáciles:  tomamos pastillas para el dolor del cuerpo; escogemos la dureza de corazón para los dolores del alma.
            El dolor es parte de un diseño perfecto de Dios para alertarnos en cuanto a cosas que necesitan ser atendidas.

            En la cultura latina se le enseña al hombre a reprimir su deseo de llorar, creando inconscientemente la orden:  “no debes sentir dolor”.  Esto lo empuja a ser duro o insensible, o bien una persona incapaz de lidiar con sus sentimientos de dolor (irritable, violento, iracundo, desesperado).

            Como lo vimos, el dolor es una alerta.  Es parte importante de una vida llena de verdad, en búsqueda de la plenitud y la felicidad.
            No todos sabemos lo que es una cirugía, una quebradura o un accidente automovilístico, pero todos sabemos lo que es un raspón, un majón, un golpe o una quemadura.
            Debemos reaprender a percibir, entender y tratar el dolor.        
            No gritar, no llorar, no quejarse es una cosa, pero negar el dolor es otra muy diferente.  Podemos aprender a aguantar y a ser fuertes, pero obviar el dolor es peligroso, negativo y destructivo.

            La magnitud del dolor define la gravedad de la situación.
            Un dolor leve tal vez no requiera de atención, y quizás sólo nos sirva para aprender a ser más cuidadosos.  Los dolores fuertes deben ser atendidos.  Lo ideal es tratar de encontrar su fuente y atacar la raíz del problema; no sólo mitigar el dolor.
            Un dolor muy fuerte puede provocar hasta la pérdida del conocimiento (desmayo), para darle descanso al cerebro.

            El dolor atendido a tiempo puede evitar daños más serios (que los ya causados hasta el momento de percibir el dolor) y hasta la muerte.

            Necesitamos aprender varias cosas:

1.      A ser realistas:  no exagerar ni tampoco minimizar.
2.      A ser diligentes: tomarnos el tiempo necesario para atender el problema y no ir postergándolo.
3.      A adquirir conocimiento:  El conocimiento nos permite tratar cada circunstancia como debe ser tratada.
4.      A ser honestos y no engañarnos a nosotros mismos debido al miedo a las reacciones de los que nos rodean (burla, juicio, castigo, …).
5.      A amarnos y respetar nuestro propio nivel de resistencia.  Que a otro no le duela no significa que a mí tampoco.  Que a otro le duela no significa que a ti también.  Debemos saber identificar la realidad y actuar de acuerdo a ella.

En el caso del alma debemos aprender a amarnos y a amar.
Debemos ser fuertes, valientes, veraces, ávidos, misericordiosos, diligentes, inteligentes, sabios, maduros, fieles.
Debemos aprender a conocernos nosotros mismos y no debemos compararnos con nadie, pues somos únicos, como nuestro ADN.  Y así debemos aprender a tratarnos, como seres individuales únicos, en crecimiento, en búsqueda de la perfección, persiguiendo la plenitud, anhelando la madurez.
Debemos darle un espacio a nuestros sentimientos y a nuestro corazón.  No debemos regirnos únicamente por la razón.  A través de la razón aprendemos principios, valores, reglas, leyes;  razonamos, relacionamos, pensamos, consideramos, … pero a través del corazón nos conocemos a nosotros mismos.
Debemos aprender a identificar claramente nuestro sentir y a encontrar su compatibilidad con la verdad.  No debemos desligarnos de la conexión entre nuestro corazón y nuestro entorno, mas que para evitar dolor destructivo e innecesario.  Cuando el dolor es el resultado de errores o malas decisiones propios, debemos arrepentirnos, comprender en qué punto nos desviamos para no volver a hacerlo, y perdonarnos a nosotros mismos.  Pero debemos aprender a encontrar soluciones, y a encontrar el mejor lugar para continuar el curso de nuestras vidas, y colocarnos en él. 
Debemos deshacernos de dolores falsos, vacíos, engañosos, nacidos en mentes desenfrenadas, en pensamientos preconcebidos, llenos de prejuicios, temores, amargura u odio, que no encajan ni coinciden en nada con la verdad que nos rodea.
La fuente de estos pensamientos sin fundamento debe ser encontrada y erradicada.

Para dolores reales (sentimientos o susceptibilidades ofendidas, faltas cometidas contra uno, pérdidas, agresiones, heridas) debemos aprender a comunicarnos; a buscar la paz y la justicia; a perdonar.  Y también debemos aprender a evitar, y a tomar decisiones radicales que nos protejan de personas insensibles, hirientes, inconscientes, violentas, etc.
El dolor es nuestra luz de alerta: agresión, injusticia, insensibilidad, incomprensión.
Ante personas o situaciones destructivas debemos ser fuertes y determinantes, y buscar el distanciamiento total.  Debemos atender la alerta de dolor e impedir que llegue a un punto de “no retorno”, como el cáncer muy avanzado.
Debemos encontrar soluciones prontas.  El dolor no nos permite continuar.  El dolor nos debilita, nos distrae, nos consume.  Y como ya lo dijimos, el dolor fuerte indica gravedad.  Así de grave es ignorarlo, evadirlo, negarlo o taparlo.  De continuar, el daño será irreparable.
El amor anula el dolor.
Debemos avocarnos a gente amorosa.  Debemos buscar refugio y consuelo en los brazos de Dios. Y tratar de rodear nuestro cuerpo y nuestra alma de amor:  verdad,  justicia, soluciones, paz, descanso, buena comida, comodidades, consentirnos con tratos gratos (paseos, aromas, música, alegría, …).

Otra cosa que debemos considerar es que habiendo sufrido podemos desarrollar una tendencia a evitar el dolor y temerlo.  Todo lo que hemos mencionado anteriormente es bueno, sabio, verdad, pero jamás debemos tener miedo al dolor.  El dolor es a veces algo necesario debido a las circunstancias, porque hemos dejado cosas al tiempo o porque nos hemos desviado y salido del camino.  Cuando el dolor es un puente para retomar el camino de la vida y es parte de la medicina contra la enfermedad, debemos ser valientes y soportarlo con entendimiento y conciencia de que nos traerá y dará la felicidad que necesitamos y añoramos.  En otras circunstancias, el dolor debe ser tratado como ya lo hemos descrito.  En estas circunstancias el dolor no debe ser rechazado sino bienvenido.
Debemos perder el miedo a la verdad.  Llorar es a veces indispensable para la sanidad de una herida.  Enfrentar la realidad es el primer paso para la solución de un problema.
No reconocer, no exteriorizar, no enfrentar, no perdonar, son cosas que nos exponen a amargura, resentimiento, odio y otras consecuencias naturales de represión o evasión.
Debemos buscar la libertad.

El orden de la vida no debe ser cambiado.  No puede hacerse sin cosechar terribles consecuencias.
Abrámonos a fluir en un orden perfecto y comprendamos el papel que juega el dolor en nuestras vidas.  Convirtámoslo en un protector e impidamos que juegue un papel de destrucción.  Atendámoslo, escuchémoslo, y hagamos lo indicado para evitar daños mayores.
El dolor es parte de la vida y del crecimiento.  No tengamos miedo de reconocerlo, sino de no hacerlo.
Personas en circunstancias de sufrimiento pueden estar incapacitadas, por el dolor, para resolver su situación.  Ellas merecen la oportunidad de recibir ayuda externa.  Si esta ayuda no es reconocida, agradecida y/o solicitada, debemos alejarnos tras haberla concedido y recibir la señal: “no lo necesito”.  Quedarse puede ser muy peligroso, y puede significar mucho dolor y pérdidas irreparables para la persona que se acercó con buenas intenciones, pero no fue bien recibida.

El dolor es algo que marca una línea entre lo bueno y lo malo.  Debemos ser muy cuidadosos de no pasar la línea.  El dolor necesario debe ser aceptado, comprendido, incluso infligido.  El dolor innecesario o destructivo debe ser evitado, tratado, y aquéllos que lo infligen deben ser castigados.  Lo más importante a entender es:  
 1.  Que no debemos infligirle dolor a nadie, a menos de que seamos padres que deben castigar justamente a sus hijos; o personas que deben poner límites en relaciones, aunque su establecimiento implique infligir dolor necesario.   
2.  Que nuestra responsabilidad somos nosotros mismos y aquéllos que están bajo nuestro cuidado.
Por lo demás, todo lo que podemos hacer en la vida es amar, guiar, aconsejar, ofrecer ayuda, pero no tenemos ninguna responsabilidad sobre las malas decisiones de las personas y mucho menos sobre las consecuencias que deban cosechar debido a ellas.

La vida es una oportunidad, un privilegio, un reto, una aventura.  Es vital comprender que los adultos maduros tenemos una responsabilidad para con los demás seres humanos, y ésta es:  el respeto.  Luego de amar, presentar una opción y dar oportunidad, debemos respetar las malas decisiones de las personas, y tras esto sólo queda la misericordia, que está sujeta a la capacidad real de cada persona.

Concluyamos, entonces, comprendiendo que cada persona tendrá que afrontar individual y maduramente las consecuencias de toda mala decisión.  Entender esto nos ayudará a no ser impulsivos en la toma de nuestras decisiones, y esto contribuirá grandemente a aumentar nuestras probabilidades de lograr gran felicidad en la vida.

"No es dificil tomar decisiones media vez has definido tus valores."
                                                          Seasons of the Heart

“El dolor humilla al orgulloso.  Ablanda al necio.  Derrite al duro.  
 Silenciosa e insistentemente gana batallas en lo profundo del alma solitaria.”   
                                                                       Charles Swindoll (“Killing Giants, pulling Thorns”.)


"El tiempo perdido nunca es recuperado."
          Benjamin Franklin



Ver:  Blog:  "Heridas";  "Identidad";  "Mi Retrato";  "El subestimado perdón";  "La Culpa"; "Felicidad";  "Pasado, Presente y Futuro".

*Debemos diferenciar entre fuerza y dureza.  La dureza es ignorar (evadir, olvidar, obviar, no tratar, no enfrentar) el dolor y volverse insensible para evitar la conciencia desagradable y dolorosa de la presencia real del dolor.  La fortaleza es soportar (aceptar, tolerar) el dolor y tratarlo, continuando con el cumplimiento de la vida a pesar del dolor presente.  La dureza no permite la misericordia ni la comprensión de la sensibilidad de otros.  La fortaleza (fuerza) se extiende en responsabilidad, compasión y fidelidad hacia los demás a pesar del dolor propio.

La fortaleza es necesaria para enfrentar el dolor, buscar y encontrar soluciones, perdonar y continuar.  El tiempo contribuye siempre a la sanidad de una herida, y es en ese trayecto que necesitamos la fortaleza hasta lograr la sanidad total y tener sólo el recuerdo, que no debe significar dolor, sino aprendizaje, victoria, madurez.  El dolor siempre va a significar herida abierta, herida no sanada.  La cicatriz no duele, solamente trae a memoria algo sucedido, y si Dios permite que éstas queden es posiblemente porque no debemos olvidar.

La dureza deja la herida abierta.  Es como un escudo duro y grueso que no permite que se vea la herida ni pueda llegarse a ella, pero la realidad es que la herida está allí y sigue su curso natural de putrefacción.  Se desarrolla el resentimiento, la amargura, el desprecio hacia los demás, el odio.  El duro sigue su vida egoísta, pero queda incapacitado para dar y recibir amor.  El amor puro y entrañable, incondicional, fuerte y tierno puede lograr penetrar ese escudo y lograr la sanidad de la herida.

La debilidad es una actitud de temor que imposibilita la solución del problema.  La fortaleza es una actitud para la cual se requiere verdad, amor y determinación.  De la debilidad a la fortaleza hay un solo paso:  decidirlo.  Se trueca la debilidad por la inteligencia, la verdad, la valentía y la alegría.  Todo logro significa felicidad.  Toda lucha no librada significa frustración, decepción, tristeza, derrota.

La responsabilidad y decisión son nuestras.  Lamentarnos o inculpar a otros no va a resolver lo que debió de haber sido resuelto antes por nosotros mismos.  ¡Tomemos la decisión correcta a tiempo!




Lo mejor de mí


El odio me golpeó,

tratando de provocar amargura;

pero tu amor me consoló

y produjo en mí dulzura.



Del amor no había presencia;

dudas e incertidumbre ante su ausencia.

Pero tu constante amor produjo en mí fortaleza, a través de la paciencia.



A toda prisa

se agolpaba sobre mi el dolor;

pero hizo surgir la risa

tu obstinado amor.



El sufrimiento trajo tristeza,

pero tu amor rescató de allí la belleza.



Aspereza e irritabilidad

amenazaban con quedarse,

pero gracias a tu paciente benignidad

la ternura logró entronarse.



La violencia y la indiferencia

la sonrisa intentaban apagar,

pero tu fe en mí

no me permitió naufragar.



La noche anunciaba soledad;

desesperanza en la oscuridad,

pero con la luz del día

tu fiel amor trajo la alegría.



Injusticia e insensibilidad;

egoismo y maldad.

Terminó con la discordia

tu bondadosa misericordia.



La fría tormenta en la noche oscura

el mar con fuerza hizo agitar,

pero en lugar de sucumbir a la amargura

la vida verdadera logré encontrar.

Porque pusiste fe en mí

Y sacaste lo mejor de mí.


Recomendación:

Canciones:

Bonnie Tyler: "It´s a Heartache"
Kenny Rogers: "You decorated my Life"
Elton John: "Sad songs say so much"
Kennny Marks: "Right where you are"
Air Supply:  "All out of love"
Zach Williams:  "No longer slaves"
Bob Fitts:  "Oh, Lord your tenderness"  
Marty J. Nystrom:  "A broken spirit"
Nat King Cole:  "Monalisa"
George Michael:  "Teacher"
Nat King Cole:  "Why should I cry over you?"
L. Miguel:  "Inolvidable"
P. Bryson:  "If ever you´re in my arms again"
Twila Paris: "Do I trust you Lord?"
 Céline Dion: "Where does my heart beat now"
 
Panfleto en inglés, para descargar gratis:

"How to manage and reduce stress?"
https://www.mentalhealth.org.uk/publications/how-manage-and-reduce-stress